La gran amenaza para AirBnB.

Me mojo y respondo: Si, soy hotelero, y usuario de AirBnB. Comparto los valores con los que fue concebida la plataforma, pues coinciden plenamente con los motivos de mis viajes (los de placer, claro): Compartir espacios con los viajeros para tener una experiencia más cercana, enriquecedora y profunda con la cultura local.

Una vez dejado claro este punto, pasamos a dar respuesta al gran titular del post: No, considero que la gran amenaza no son los aspectos legales. Las autoridades de cada comunidad y país están obligadas a llegar a un acuerdo con la plataforma, mas temprano que tarde, pues hace tiempo dejó de ser una tendencia para convertirse en una realidad con un calado más que importante en el sector turístico, y por ende, en la economía doméstica. No se pueden poner puertas al campo, dicen, y menos aún si este campo tiene:

  • Una valoración  de 24.000 Millones de dólares, mayor que IHG, Sheraton y Wyndham juntos.
  • Un volumen de habitaciones de 1,2 Millones, casi el doble que el mayor grupo hotelero del mundo, IHG (que cuenta con 700.000), y de las cuales 100.000 de ellas están en España, según informa El Economista.
  • Y el volumen de usuarios: Más de 40 millones de personas en todo el mundo han utilizado Airbnb, que está presente en 35.000 ciudades de 190 países.

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La gran amenaza es, por tanto, el exceso de éxito. Me explico. AirBnB, como muestra en su actual logo, ha vendido la idea de compartir los espacios no usados de una casa con un local para sentirte como ellos, para descubrir y vivir el destino como lo hacen ellos (feel like a local), a la vez que genera una vía de ingresos para el ciudadano de a pie y racionaliza el alojamiento bajo un estricto sentido de la  sostenibilidad económica y social. La economía colaborativa, proclamaban.

Sin embargo, todos sabemos que donde hay ingresos, hay empresas, y esta es la verdadera amenaza de AirBnB. El negocio por encima de la promesa de marca. Dado el importante volumen de negocio de la plataforma, muchos usuarios (ahora convertidos en empresas) y empresas (inmobiliarias), están utilizando la plataforma a modo de herramienta de comercialización, para subarrendar pisos de forma ilegal y obtener así pingües beneficios. Esto es, agentes inmobiliarios que alquilan pisos completos y, sin utilizarlos como vivienda propia ni avisar a los arrendadores, los realquilan por habitaciones a través de AirBnB. Siempre es más rentable alquilar un apartamento por partes que alquilarlo entero por 6 meses. Este es un hecho cierto, reconocido por la propia compañía, y que se puede comprobar leyendo este espectacular proyecto (Gracias a @JLacort y @lalalalia por descubrírmelo) de unos estudiantes en Alemania, en el que con información propia extraída de las APIS de AirBnB se dieron cuenta de este fenómeno:

  • Más de el 10% de los usuarios en Berlín ofrecen más de un piso en la plataforma.
  • Los 10 usuarios top de Berlín suman 281 plazas. El primero, 44. El segundo, 39, y así…
  • AIrBnB users
  • Mientras el 46% de los anfitriones oferta no mas de 2 plazas, algo lógico para una casa privada, algunos ofrecen hasta 10 plazas, lo que parece difícil en un apartamento al uso, pero no así en otro tipo de establecimientos de mayor capacidad como hoteles, pensiones, albergues, casas rurales, etc…

Y esto, precisamente, es lo que nos ocurrió en Tokio a primeros de septiembre, con un anfitrión que tenía varias propiedades, según nos reconocieron en AirBnB al investigar el caso tras una reclamación. La nuestra, una casa de dos pisos, con 6 habitaciones en total y un sólo inodoro y plato de ducha, y donde pernoctábamos un mínimo de 12 personas sin servicio de limpieza. Imaginad el percal. Eso si, es de justicia reconocer que el equipo de atención al cliente de AirBnB tramitó de forma ágil y sencilla mi reclamación, y me han devuelto algo más de el importe reclamado en un tiempo récord.

Los usuarios de AirBnB, contrariamente a lo que opina la inmensa mayoría de los hoteleros, no utilizan este tipo de alojamiento por una cuestión económica, por ser más barato que un hotel, pues en muchos casos es incluso más caro. Tampoco por los servicios, pues obviamente AirBnB no los ofrece (a día de hoy) y no los podrá ofrecer nunca de forma tan profesional como lo hacen los hoteles, que se dedican exclusivamente a ello. Lo hacen motivados por el valor principal con el que fue creada la plataforma: El contacto entre viajeros y locales.

En consecuencia, cuando un agente profesionalizado detecta la oportunidad de negocio, todos los valores únicos y diferenciales, la promesa de marca de la compañía, se desvanecen dando paso al puro negocio del alquiler de habitaciones, en muchos casos ilegal en función de la regulación de cada destino, convirtiéndose en pisos patera sin ningún servicio, como me sucedió a mi en Tokio, y sin infraestructura suficiente para atender adecuadamente las necesidades básicas de todos los inquilinos buscan: descanso e higiene. el resultado de estas prácticas es obvio: Insatisfacción total y pérdida de la confianza.

Por tanto, si la plataforma AirBnB quiere sobrevivir más de 5 años, además de los temas legales, tiene un asunto interno urgente a solucionar: No desvirtuar su valor principal ni permitir que se pervierta su oferta de alojamientos facilitando la entrada a profesionales.

Tarea difícil, sin duda.

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4 respuestas a La gran amenaza para AirBnB.

  1. Iván Fanego dice:

    He pensado cosas parecidas desde hace tiempo. Curiosamente, la revelación me vino también en Japón. Aunque en Kyoto, cuando 1 día antes de tener que ir a Tokyo nos dijeron que nuestro Airbnb no estaba disponible porque no había obtenido una certificación contra terremotos. El host tenía a gestionados muchos inmuebles (no recuerdo, pero más de 15 o 20) y pensamos que era un “timo”. Airbnb nos aclaró que era un “gestor” (o algo similar) y que era una figura muy habitual en su plataforma. Y sí, investigamos un poco y había muchos usuarios que se dedicaban a arrendar y subarrendar.

    La gestión de la incidencia no fue tan ágil en nuestro caso como en el tuyo, pero nos devolvieron el dinero y cogimos un apartamento en Booking: por poco más de dinero, con todas las comodidades de un hotel. Eso sí, sin el encanto de “una casa japonesa de verdad”.

    De todas formas hemos vuelto a usar Airbnb en algunos viajes y no lo descarto para el futuro. Pero no creo que sea la mejor forma de conocer “locales”, al final, si alquilas la propiedad completa, pues no ves mucho al propietario ni a nadie más. Si de verdad quieres vivir una experiencia de ese tipo tienes couchsurfing, que encima es gratis (eso sí, hasta ahora sólo he sido host, a ver qué tal me tratan ahora!)

    La propuesta da valor de Airbnb no es sólo el sentirse como un local. En muchos sitios es el precio, en otros “la autenticidad” y en otros el espacio o flexibilidad. Creo que el “sentirse como un local” será una parte cada vez más pequeña de lo que ofrezcan, pero seguirá funcionando como reclamo de marketing.

  2. Hola Fabián,

    yo creo que otro de los peligros que hay en Airbnb y con el que me he topado hace poco y he comentado en mi blog es como precisamente gente muy poco profesional pone en alquiler cualquier piso para sacar un dinero, sin importar que el servicio que ofrezcan no sea bueno.

    No sé que es peor, que los profesionales se metan o lo haga cualquier persona para sacarse un dinerillo sin aportar nada de valor al huésped.

  3. Curiosamente siempre he encontrado un alojamiento hotelero más barato que el alojamiento equivalente más económico de AirBnB.

    Y lo peculiar es que ya hay establecimientos hoteleros que salen en AirBnB con precios más altos que en otras plataformas.

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